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Católicos y Evangélicos Unidos: Parte I: ¿Qué hay detrás de tal unidad? por Daviel D’Paz

Católicos y Evangélicos Unidos: Parte I: ¿Qué hay detrás de tal unidad? por Daviel D’Paz

PRIMERA PARTE

Contenido

Introducción.
El casamiento de la Iglesia con el Estado.
Los Mártires de la Edad Media.
El Acuerdo firmado entre Católicos y Evangélicos.
El alcance y naturaleza de tal Engaño.
¿Qué es lo que ha conducido a esos líderes evangélicos a cometer semejante error?
Los devastadores resultados de tal acuerdo.
Unidad… pero, ¿A qué precio?

“No os unáis en yugo desigual con los incrédulos; porque ¿qué compañerismo tiene la justicia con la injusticia? ¿Y qué comunión la luz con las tinieblas?” (2 Corintios 6:14).

Introducción

Hay un refrán que dice: “Si no puedes con tu enemigo, únetele”. Personalmente creo que este refrán se puede aplicar muy bien a la estrategia que Satanás ha usado cuando le han fallado muchas otras tácticas. La persecución y martirio de los cristianos no le han dado muy buenos resultados. En el tiempo de los emperadores romanos, entre más perseguían y asesinaban a los cristianos, más aumentaba su número. La sangre de los mártires regaba la preciosa semilla del evangelio y como resultado de ello, miles se entregaban a Jesucristo al contemplar cómo esos despreciables cristianos oraban por aquellos que los enviaban a la muerte. Esa táctica no le estaba dando los resultados que Satanás esperaba sino todo lo contrario: entre más asesinaban a los cristianos, más personas se convertían al evangelio.

Algo había que hacer para detener esa ola de conversiones. La persecución y martirio no estaban dando los resultados deseados. Fue en esas circunstancias que Satanás encontró una mejor idea para neutralizar y paralizar a la amenaza más grande que tenía sobre esta tierra. Su idea genial fue personalizada y llevada a cabo por un hombre llamado Constantino. Ese emperador fue uno de los instrumentos que Satanás utilizó para dar a luz a un sistema político-religioso que dominaría al mundo y que enviaría a millones de personas hacia una eternidad sin Jesucristo. Tal sistema le ha dado más resultados favorables que las encarnizadas persecuciones en contra de los indefensos cristianos. Adjudicándose el título de Pontifex Maximus, Constantino amalgamó al cristianismo con el paganismo romano dando como resultado de esa unión, lo que hoy se conoce como el Catolicismo Romano.

El casamiento de la Iglesia con el Estado

De repente, aquellos cristianos perseguidos y maltratados, comenzaron a gozar de derechos y a obtener beneficios del estado. Esto dio como resultado un cristianismo apóstata cuyo objetivo no era ya más alcanzar a las almas perdidas con el evangelio de salvación, sino más bien, gozar de las oportunidades que el Estado brindaba, aunque ello significara un casamiento con el paganismo y un abandono de la verdad pura.

Dave Hunt nos comenta lo siguiente en su libro “When will Jesus Come?”:

“La constante apostasía empeoraba tomando hasta esos momentos dimensiones no imaginadas con la ascensión al poder de un nuevo emperador en el año 313 d.C. Su nombre era Constantino, un brillante general y estratega militar… Constantino tuvo que enfrentarse con el hecho de que casi tres siglos de persecución a los cristianos no habían acabado con esa extraña secta. Por el contrario, había crecido tanto hasta casi influenciar a uno de cada diez ciudadanos del imperio quienes formaban parte de ese grupo despreciable… Esos “seguidores del Camino” como se les llamaba en aquellos días, oraban por los emperadores romanos, por los magistrados y aún por los soldados quienes eran los encargados de perseguirlos y matarlos… Los cristianos eran concienzudos y buenos trabajadores. No se emborrachaban ni se rebelaban en contra del gobierno. Entonces, ¿Por qué no darles los derechos que los demás ciudadanos tenían?… Para promover tal estrategia, el mismo emperador decía haberse convertido al cristianismo, aunque seguía desempeñando el papel de Pontifex Maximus (Máximo Pontífice), cuya labor era el de ser la cabeza del sacerdocio pagano y presidir las ceremonias de las fiestas paganas… En el nuevo orden bajo Constantino, ser cristiano significaba obtener muchos beneficios… la corrupción alcanzó rápidamente la cúspide dentro de la iglesia. Los trabajos mejores pagados ofrecidos por el imperio y con el más alto prestigio e influencia, se encontraban en el liderazgo de la iglesia… Eso atraía a hombres cuyas ambiciones no eran el obtener una recompensa en el mundo venidero, sino más bien en este mundo. Muchos de los que ascendieron al poder dentro de la jerarquía eclesiástica, eran maestros políticos quienes sabían muy bien cómo utilizar la terminología cristiana, pero que no conocían a Jesucristo. El paganismo de Roma “fue transmitido tal como lo es la sangre materna dentro de la nueva religión y la Roma cautiva cautivó a sus conquistadores. Mientras que el cristianismo convirtió al mundo, el mundo convirtió al cristianismo”… Tal fue el nacimiento del catolicismo romano, el cual dominaría la escena mundial desde ese momento en adelante” (Dave Hunt, When Will Jesus Come? Págs. 70-72, énfasis agregado)

Satanás supo utilizar muy bien la estrategia de la que nos habla el refrán: “Si no puedes con tu enemigo, únetele”. El emperador Constantino fue un elemento clave en esa estrategia sutil y diabólica. Su estrategia militar fue sustituida por una estrategia religiosa, dando lugar a una nueva era de diálogo y ecumenismo.

“Adorado como Dios, el emperador era el líder de la religión oficial del imperio. Ahora que el cristianismo era aceptado junto con el paganismo, Constantino asumió el liderazgo de la iglesia cristiana. Al hacerlo, se adjudicó el título de “Vicario de Cristo”. Creyendo ser el más grande amigo y benefactor de la iglesia y tal vez haciéndolo sinceramente, Constantino se convirtió en el destructor de la misma” (op.cit, pag. 71).

Los años transcurrían y cada día la corrupción aumentaba dentro de la iglesia. Las voces que exponían la falsedad y corrupción de la jerarquía eclesiástica no eran escuchadas y en algunas ocasiones, silenciadas. Aún el mismo Agustín quien es venerado como un santo patrono por la iglesia católica decía que los que estaban dentro de la iglesia “eran unos borrachos, avaros, burladores, jugadores de apuestas, adúlteros, fornicarios, gente que usa amuletos, asiduos clientes de hechiceros y astrólogos… la misma chusma que llena las iglesias en los festivales cristianos, es la misma que llena los teatros en las festividades paganas” (op.cit. Pág. 71).

¡Tal era la bancarrota espiritual de aquellos días!

Aunque los cristianos apóstatas gozaban de los privilegios del Estado, los verdaderos cristianos quienes rehusaban aceptar la filosofía ecuménica de Constantino y rechazaban la mezcla de paganismo con cristianismo, eran objeto de persecución y martirio. Para ellos, Constantino era un anticristo quien usurpaba el lugar de Jesucristo. Aunque eran considerados una minoría por la iglesia oficial, esos cristianos no comprometían la verdad y aunque se reunían en los montes y en las cuevas, tenían puesta su mirada en la ciudad celestial cuyo constructor y arquitecto es Dios (Hebreos 11:10).

Una vez más, Dave Hunt nos habla de esto:

“La iglesia quien debía ser la novia de Jesucristo y quien debía esperar el regreso de su novio con entusiasmo para llevarla consigo al cielo, se cansó de esperarlo y mejor se casó con el mundo. Ahora ocupada en construir un reino terrenal sobre el cual ella pudiera reinar en una unión de adulterio espiritual con reyes y emperadores, la iglesia perdió su esperanza puesta en el cielo y comenzó a mirarse a sí misma como el reemplazo de Israel, el pueblo terrenal de Dios… En desobediencia a su Señor, la iglesia se convirtió en la institución más rica sobre la tierra, jactándose de sus tesoros terrenales. La mayor parte de esas riquezas fueron adquiridas a través de la venta de la salvación. Cada pecado tenía su precio para el “perdón”. Entre más grandes y más numerosos los pecados, más y más rica la iglesia de Roma se volvía. Cruces y altares que supuestamente representaban el sacrificio de Cristo fueron cubiertos de oro. Los Papas, obispos y cardenales quienes alegaban ser los sucesores de los descalzos discípulos, vivían estilos de vida que avergonzaban aún a los mismos reyes seculares. La perversión de la iglesia que comenzó con Constantino, continuó empeorando a través de los siglos trayendo como resultado lo que hoy conocemos como catolicismo romano. Durante la Edad Media y por varios siglos más, el catolicismo romano fue tenido por los gobiernos seculares como la única y verdadera iglesia cristiana… los emperadores temblaban ante la amenaza de excomunión por el Papa, pues solo los herejes no creían que fuera de tal iglesia no había salvación. El ser excomulgado significaba la condenación eterna y sin esperanza -y esa amenaza dio a la iglesia casi un poder absoluto… El dominio de Roma no fue ya más a través del poderío militar, pues las legiones romanas dejaron de existir. Su poder para gobernar al mundo fue ejercido por una jerarquía religiosa la cual afirmaba haber heredado las llaves del reino dadas por nuestro Señor al apóstol Pedro. Por siglos, el catolicismo romano fue como la mano en el guante de las autoridades seculares, quienes aún ejecutaban a aquellos a quienes ella decía que eran herejes… Hasta hoy día, los Papas orgullosamente ostentan los tres títulos religiosos de Constantino: Máximo Pontífice, Vicario de Cristo y Obispo de obispos” (op.cit. Pág.73 énfasis agregado).

Los Mártires de la Edad Media

Por siglos el mundo entero estuvo sumergido en densas tinieblas espirituales bajo el dominio político de la iglesia católica quien reclamaba ser la única y verdadera iglesia. Desde el casamiento de la iglesia con el Estado bajo el liderazgo de Constantino, Dios ha levantado hombres que han sido fieles a su Palabra aún en medio de la más profunda apostasía. Hombres como John Huss, Girolamo Savonarola, Martin Lutero, John Bunyan, John Wesley, John Wycliffe, Ulrich Zwinglio y muchos otros fueron usados por Dios para sostener en alto la verdad del evangelio y dejar a un lado los sofismas y tradiciones de Roma. Es cierto que algunos de ellos no pudieron sacudirse completamente el polvo de algunas de las enseñanzas antibiblicas de Roma, sin embargo, todos y cada uno de ellos defendieron la verdad de la Palabra de Dios con el poco o mucho entendimiento que poseían de ella.

Muchos de ellos fueron sentenciados a morir en la hoguera por atreverse a desafiar la autoridad del Papa. Un despertar espiritual se encontraba invadiendo los países de Europa como un reguero de pólvora. Un país tras otro eran conmovidos por las predicaciones evangelísticas de hombres como John Bunyan y John Wesley entre otros, cuyo amor por Jesucristo los impulsaba a rescatar las almas perdidas con el evangelio de salvación.

Como resultado de su ferviente predicación, la furia del infierno se desató sobre ellos y en varios países la iglesia católica usó a las autoridades civiles para perseguir y dar muerte a los herejes. Incontable número de personas fueron asesinadas por el único crimen de obedecer la Biblia y desafiar el poder y la autoridad de Roma. Las páginas de los libros de historia se encuentran manchadas con los abominables actos realizados por las autoridades eclesiásticas en contra de aquellos que rehusaban aceptar los dogmas antibíblicos de la iglesia católica.

Persecuciones encarnizadas en contra de los “herejes” azotaban a varios países como Francia, España e Italia entre otros. El Libro De Los Mártires por John Fox, narra con lujo de detalles las crueldades y actos de brutalidad en contra de los Anabautistas, Valdenses y Albigenses etc. Incontables esfuerzos se han hecho para eliminar esas negras páginas de los libros de historia que dejan al descubierto la verdadera naturaleza de la institución católica romana.

El apóstol Juan dejó al descubierto hace casi 2000 años, las manos manchadas de la iglesia católica romana con la sangre de los mártires de Jesús:

“Y vi a la mujer ebria de la sangre de los santos, y de la sangre de los mártires de Jesús; y cuando la vi, quedé asombrado con gran asombro” (Apocalipsis 17:6) .

¿Cuál fue el motivo del gran asombro del apóstol Juan?

Dave Hunt nos comenta lo siguiente en su libro: “A Woman Rides The Beast” (Una Mujer Cabalga la Bestia):

“Juan se da cuenta que la mujer está ebria -y no es por una bebida alcohólica. Ella se encuentra ebria “con la sangre de los santos y de la sangre de los mártires de Jesús… “ Tal cuadro es horrible. No son solamente sus manos las que se encuentran rojas con sangre, ¡sino que se ha embriagado con ella! La masacre de inocentes que por motivos de conciencia rehusaban someterse a sus demandas totalitarias, la han refrescado y alegrado tanto que se tambalea en éxtasis… En su Historia de la Inquisición, Canon Llorente quien fuera el secretario para la inquisición en Madrid desde 1790-1792 y quien tuvo acceso a los archivos de todos los tribunales, calculó que en España solamente el número de los condenados excedía a los 3 millones, con cerca de 300,000 personas quemadas en la hoguera… Toma en cuenta que no sólo las manos de la mujer se encontraban teñidas de sangre, sino que también se encontraba ebria con la sangre de los mártires. Su condición representa a una iglesia que no asesina solamente, sino que también tortura a sus pobres víctimas por días, incluso semanas. Los inquisidores parecían estar drogados con tanta insensibilidad a tal extremo que sus sentidos normales de horror y compasión parecieran estar adormecidos. En realidad, para ser capaces de las más extremas torturas sin sentir el más mínimo remordimiento o sentimiento de compasión, se convertía en una muestra de santidad y fidelidad hacia la iglesia” (A Woman Rides The Beast, Págs. 79, 249).

El acuerdo firmado entre Católicos y Evangélicos

Teniendo en mente lo arriba mencionado, procedamos a leer la siguiente noticia que apareció en el New York Times, el 30 de Marzo de 1994:

“Ellos han trabajado juntos (católicos y evangélicos) en contra del aborto y la pornografía. Pero ahora, líderes católicos y evangélicos están pidiendo a sus respectivos rebaños que den un significativo salto de fe: que finalmente se acepten unos a otros como cristianos. En lo que ha sido llamada una declaración histórica, líderes evangélicos incluyendo a Pat Robertson y Charles Colson (uno de sus principales proponentes), se reunieron con líderes católicos romanos conservadores para sostener y levantar los vínculos de fe que unen a los dos grupos religiosos más grandes y más políticamente activos del país. Ellos urgieron a católicos y evangélicos para que pongan un alto a la obra proselitista de sus respectivos rebaños. John White, presidente del colegio Geneva y ex presidente de la Asociación Nacional de Evangélicos (NAE), dijo que lo establecido por los líderes de ambos grupos representa un “momento de triunfo” en la vida de una América religiosa, después de varios siglos de desconfianza”.

El documento firmado lleva por título: “Católicos y Evangélicos Unidos: La Misión Cristiana en el 3er. Milenio”. En su boletín informativo del mes de Marzo de 1994, The Berean Call, Dave Hunt escribió lo siguiente respecto a la firma de dicho documento:

“No impugno los motivos ni tampoco cuestiono la salvación de los evangélicos que firmaron. Sin embargo, creo que el documento representa el golpe más devastador en contra del evangelio en por lo menos 1000 años… Sorprendentemente el documento afirma que todos los católicos son cristianos, que sostienen la misma fe que los evangélicos y que son nuestros “hermanos y hermanas en Cristo”. Si eso es así, ¡entonces la Reforma Protestante fue un trágico error que todos deberíamos de denunciar!… Por 1000 años antes de la Reforma, siempre hubo un grupo de cristianos evangélicos fuera de la iglesia católica, millones de los cuales fueron asesinados por obedecer las Escrituras en lugar de obedecer a Roma. El Papa Pío III asesinó a 60,000 en un solo día cuando sus ejércitos barrieron la ciudad de Beziers Francia, un acto que fue considerado por él mismo como “la hazaña que coronó su papado” (TBC Reprints, Pág. 225) .

Como podemos ver, una vez más se cumple el refrán que dice: “Si no puedes con tu enemigo, únetele” .

Los verdaderos cristianos nunca han gozado de la popularidad del mundo. El apóstol Pablo le escribió a Timoteo lo siguiente: “Y también todos los que quieren vivir piadosamente en Cristo Jesús, padecerán persecución” (2Timoteo 3:12). La historia habla elocuentemente de las encarnizadas persecuciones que experimentaron los cristianos bajo el papado. Millones fueron asesinados debido a su fe en Jesucristo. Pero esa táctica tampoco estaba dando los resultados deseados. Entre más perseguían y asesinaban a los creyentes, más se encendía el celo y la pasión por Jesucristo y por su Palabra. ¡Claramente el enemigo se encontraba peleando con las armas equivocadas!

Aún antes de la Reforma Protestante, hombres como John Wycliffe (1329-1348) y John Huss (1373-1415), creían en el evangelio bíblico y lo predicaban a la gente. Esperaban que su iglesia pudiera ser reformada, pero en respuesta a sus predicaciones, Roma sentenció a muchos de ellos a la hoguera. Millones de personas fueron condenadas a la muerte a través de la máquina mortal conocida como “La santa inquisición”:

“Imagínate siendo arrestado repentinamente en medio de la oscuridad de la noche y llevado a un lugar desconocido, totalmente secreto y lejos de familiares y amigos. No te han dicho cuales son los cargos en tu contra, ni tampoco te han dicho de la identidad de tus acusadores los cuales permanecen ocultos, y libres también de cualquier examen que los pueda delatar si están o no diciendo la verdad. Cualquiera que sea la acusación, es aceptada como un hecho y tú eres culpable sin siquiera ser juzgado. El único “juicio” será realizado por la tortura más dolorosa que continuará hasta que confieses ese crimen o herejía anónima de la que has sido acusado. Imagínate el tormento producido por las coyunturas dislocadas, la carne desgarrada, por los daños internos, los huesos quebrados sobre la rueda de tormento y otros instrumentos de tortura… Eventualmente confesarías cualquier cosa a fin de ponerle fin al tormento, pero sin importar lo que confesaras, tal información nunca concordaría con la acusación secreta. Así que, el tormento continuaría hasta que por fin murieras víctima del trauma insoportable.

Tal fue el destino de millones. Ellos eran personas como cualquiera de nosotros: padres, madres, hermanos, hermanas, hijos e hijas -todos ellos con sueños y esperanzas, con pasiones y sentimientos y muchos de ellos con una fe que no podía ser destrozada por el fuego o la tortura. Ten presente que tales horrores, esa maldad de tales proporciones la cual es inimaginable en la actualidad, fue realizada por siglos en el nombre de CRISTO, bajo la orden de aquellos que reclamaban ser los vicarios de Jesucristo. Ellos todavía son honrados con tal título por su iglesia, la cual nunca ha aceptado que las inquisiciones fueron un grave error” (Dave Hunt, op.cit. Pág. 250).

El alcance y naturaleza de tal engaño

A pesar de tales hechos históricos parece increíble que famosos líderes evangélicos se encuentren aceptando el falso evangelio de Roma, pues ellos más que nadie deberían saberlo mejor. Personalmente creo que tal ceguera espiritual se debe en parte a que varios apologistas evangélicos no solo no han denunciado el falso evangelio de Roma, sino que dan la impresión de que ella es una iglesia cristiana ortodoxa.

Uno de esos claros ejemplos lo ilustra el ya fallecido Dr. Walter Martin, quien escribió el libro titulado “El Reino de los Cultos”:

“El escritor (Walter Martin) ha sido interrogado repetidamente del por qué el catolicismo romano no ha sido incluido como una de las principales sectas. La respuesta es que la iglesia católica es una piedra con diferentes facetas. Ella es una máquina política corrupta y extremadamente peligrosa y es también un cuerpo religioso lleno de errores doctrinales y supersticiones. Pero es una iglesia que está fundada sobre el sólido fundamento del credo apostólico. Se aferra y defiende las doctrinas cardinales tales como… la resurrección de Jesucristo… y la expiación hecha por su sangre substitucionaria”.

No es necesario poseer un doctorado en teología como lo tuvo Walter Martin para darnos cuenta que esas afirmaciones llevan toda la intención de engañar a los incautos a través de la mezcla de ciertas verdades con errores fatales. Como resultado de semejante conclusión, se crea en la mente del lector una simpatía hacia la iglesia católica y se le ve como una defensora de las verdades doctrinales de la fe cristiana. ¡Nada es más lejos de la verdad!

Dave Hunt tiene un comentario al respecto:

“La Cristología católica es totalmente herética. Ella niega el papel exclusivo de Jesucristo como el mediador entre Dios y el hombre, haciendo de María la “co-mediadora”. Niega también la exclusividad de su obra redentora haciendo de María la “co-redentora”… y niega también la suficiencia de su obra redentora, declarando que el redimido debe, en adición a los sufrimientos de Jesucristo por ellos en la cruz, sufrir por sus propios pecados aquí o en el purgatorio… el “Cristo” del catolicismo romano es tan falso como su “María” -al igual que el otro “Jesús” de los Mormones o de cualquier otra secta… se afirma que los Protestantes y los católicos se adhieren al mismo credo apostólico. Eso hasta cierto punto es verdad, pero es también una afirmación seriamente engañosa… por ejemplo, mientras se afirma que Jesucristo “padeció bajo Poncio Pilato”, el catolicismo romano enseña que sus sufrimientos son insuficientes. Que en adición al sufrimiento de Jesucristo, cada uno debemos sufrir por nuestros pecados para poder ser salvos. Que aún podemos sufrir por la salvación de otros: (La constitución apostólica del 1 de Enero de 1967,Indulgentarium Doctrina #1687, insta a los católicos a llevar “cada uno su propia cruz en expiación por sus pecados y por los pecados de los demás… ayudando a sus hermanos a obtener salvación de parte de Dios)… La desviación del catolicismo del cristianismo bíblico llega al mismo corazón de la fe, a la misma salvación y así, afectando el destino eterno de los que son engañados de esa manera. El catolicismo romano rechaza la salvación a través de la fe y predica un falso evangelio de obras que no puede salvar. La salvación para ellos no se encuentra en Jesucristo, sino en su iglesia a través de la sumisión a sus edictos y sacramentos… Aquellos que creen las mentiras de Roma y siguen su falso evangelio de obras para la salvación, se encuentran perdidos. Fallar en reconocer este hecho ha llevado a muchos líderes evangélicos y expertos en sectas a ser engañados por Roma y necesitan ser confrontados e informados… Un falso evangelio es un falso evangelio y condena a aquellos que lo creen, ya sea que sea predicado por el Mormonismo o por el Catolicismo. Una secta es una secta. Los católicos romanos, al igual que los miembros de otras sectas, necesitan ser tratados con compasión, advirtiéndoles de las mentiras de las sectas y presentándoles el verdadero evangelio que puede salvarlos” (Una Secta es una Secta, TBC Reprints Pág. 110).

¿Qué es lo que ha conducido a ciertos líderes evangélicos a cometer tan trágico error?

Si Roma todavía predica y practica un falso evangelio de obras, ¿Por qué muchos líderes evangélicos famosos y reconocidas organizaciones para-eclesiásticas pasan por alto este hecho y están trabajando en unión con la iglesia de Roma? Esta es una pregunta que tal vez tenga muchas respuestas válidas, pero personalmente creo que una de las principales respuestas la encontramos en 1 Timoteo 4:1 que dice:

“Pero el Espíritu dice claramente que en los postreros tiempos algunos apostatarán de la fe, escuchando a espíritus engañadores y a doctrinas de demonios; por la hipocresía de mentirosos que, teniendo cauterizada la conciencia, prohibirán casarse, y mandarán abstenerse de alimentos que Dios creó para que con acción de gracias participasen de ellos los creyentes y los que han conocido la verdad”

El Espíritu Santo le reveló al apóstol Pablo la terrible apostasía que tendría lugar en los últimos días, justo antes del regreso de Jesucristo. Sería tan grande el engaño que Jesucristo les dijo a sus discípulos que ni aún los cristianos serían inmunes a tal engaño: “Porque se levantarán falsos Cristos, y falsos profetas, y harán grandes señales y prodigios, de tal manera que engañarán, si fuere posible, aun a los escogidos” (Mateo 24:24).

La iglesia católica enseña y practica bastantes doctrinas totalmente antibiblicas tales como: la transubstanciación, el purgatorio, la inmaculada concepción de María, la Asunción de María, etc., las cuales, solo pueden tener su origen en los espíritus engañadores. Lo más sorprendente no es que la iglesia católica enseñe tales doctrinas, lo realmente sorprendente es que los modernos evangélicos se encuentren aceptando tales doctrinas que son completamente antibiblicas y lo hagan en nombre de la “unidad” y del “amor cristiano”. ¡Tal es la apostasía que caracteriza al mundo evangélico de la actualidad!

T. A. McMahon nos comenta lo siguiente respecto a la apostasía actual entre varios líderes evangélicos de la actualidad:

“Muchos evangélicos (quienes comúnmente son percibidos como líderes de la Iglesia debido al alcance de sus ministerios y su fama gracias a los medios de comunicación), parecen encontrarse inconscientes de este engaño hacia los “evangélicos” por Roma. El problema ha proliferado debido a la influencia que ejercen estos líderes sobre millones de evangélicos alrededor del mundo. Cuando esos líderes dan la impresión de que los católicos son parte del Cuerpo de CRISTO, las multitudes son convencidas -y el pontífice se regocija… estaría dispuesto a pagarles los gastos a líderes evangélicos tales como Hank Hanegraaff, Jack Van Impe, Charles Colson, Norman Geisler y muchos otros evangélicos los cuales actualmente se encuentran propagando la unidad ecuménica con Roma, para que fueran y estuvieran tan solo una semana con alguna familia de misioneros en cualquier país católico. ¡Esa experiencia les podría dar algo de la realidad a su tan alardeada erudición!” (TBC Reprints, Pág. 317).

Los devastadores resultados de tal acuerdo

Tan solo dos meses después de haberse firmado en los Estados Unidos el documento de unidad entre católicos y evangélicos, apareció un artículo en la revista “Carisma” del mes de Mayo de 1994, el cual decía en parte:

“Sorprendidos por el asombroso crecimiento de “sectas” evangélicas en Brasil, líderes de la iglesia católica romana han amenazado con emprender una “guerra santa” en contra de los protestantes, a menos que dejen de llevarse a la gente del rebaño católico… En la 31era Conferencia de Obispos del Brasil, el obispo Sinesio Bohn mencionó que los evangélicos son una seria amenaza para la influencia del Vaticano en su país. -Declararemos una guerra santa, de eso no hay duda, anunció. -La iglesia católica cuenta con una voluminosa estructura que cuando nos movemos aplastamos a quien sea bajo nuestros pies-. Según Bohn, la guerra santa no podrá ser evitada a menos que 13 de las más grandes denominaciones e Iglesias Protestantes firmen un acuerdo, en el cual se requeriría que los protestantes renuncien a sus esfuerzos evangelizadores en Brasil y como respuesta, dijo él, los católicos acordaremos detener la persecución hacia los protestantes”.

¡Esos son los trágicos resultados de ese pacto con la muerte! El apóstol Pablo claramente nos advierte de esto: “No os unáis en yugo desigual con los incrédulos. Porque ¿Qué compañerismo tiene la justicia con la injusticia? ¿Y que comunión la luz con las tinieblas?” (2Corintios 6:14).

La persecución de los cristianos evangélicos por parte de la iglesia católica no es cosa del pasado, sino que está ocurriendo aquí y ahora. El obispo admite que la persecución hacia los evangélicos es todavía una política oficial de la iglesia católica. Es importante darnos cuenta que la preocupación que se pudo ver en la conferencia de obispos en Brasil, no fue por dar a conocer la verdad del evangelio ni por la salvación de las almas perdidas, sino por tratar de mantener la influencia del Vaticano en Brasil y mantener a la gente dentro de la iglesia católica. Notemos también que el acuerdo el cual, el obispo Sinesio Bohn demandó bajo amenaza en Brasil, ha sido concedido aquí en los Estados Unidos por líderes evangélicos tales como Charles Colson, Bill Bright, Pat Robertson y varios más.

Mientras que los evangélicos firman una tregua de paz con Roma, ella se encuentra conduciendo un programa de “evangelización” dirigido hacia los mismos evangélicos para atraerlos hacia la iglesia católica. Los líderes evangélicos quienes firmaron esa declaración de unidad, se han imaginado que pueden crear una unidad espiritual con los católicos romanos para ganar al mundo para Jesucristo. Pero lamentablemente eso no puede ser así, debido a que la palabra “evangelismo” para los evangélicos significa: “guiar a las personas hacia Jesucristo solamente”, mientras que para los católicos significa: “traer a las personas y hacerlas miembros de la iglesia católica”.

Si algún católico piensa que estoy equivocado o que estoy malinterpretando lo que los católicos creen, voy a permitir que Tom Forrest quien es un sacerdote católico carismático pueda él mismo darnos una explicación de lo que significa el “evangelismo” para los católicos. Esta declaración fue dada a un grupo de católicos carismáticos en Indianápolis un Sábado por la mañana y nos da un claro vislumbre de la realidad:

“Nuestro trabajo es hacer a las personas tan completamente cristianas como nos sea posible a través de integrarlos dentro de la iglesia católica. El evangelismo nunca será totalmente exitoso hasta que el convertido sea hecho miembro del Cuerpo de Cristo a través de pertenecer a la iglesia. Escuchemos las palabras de Pablo VI: “La obligación de toda persona recién evangelizada, no puede ni tampoco debe permanecer abstracta. Debe existir una conducta práctica y visible a través de pertenecer a la iglesia católica, la cual es nuestro sacramento visible de salvación. Me gusta mucho decir tales palabras y voy a repetirlas una vez más: “¡Nuestro sacramento visible de salvación!”. Eso es lo que nuestra iglesia es y si es así, entonces tenemos que ser evangelizados dentro de nuestra iglesia. No sólo inviten a alguien a ser cristiano, invítenlo a ser católico… ¿Por qué esto debería ser importante? Antes que nada, existen siete sacramentos y la iglesia católica posee todos ellos… sobre nuestros altares tenemos el Cuerpo de Cristo y bebemos la sangre de Cristo. Jesús está vivo sobre nuestros altares como una ofrenda… nos convertimos en una sola persona con Cristo a través de la Eucaristía… Como católicos tenemos a María nuestra Madre, quien es la Reina del Paraíso y quien se encuentra intercediendo por nosotros hasta que nos vea en gloria… Como católicos tenemos el purgatorio, ¡gracias a Dios!, pues yo soy una de esas personas que nunca podrían ser beatificadas sin pasar por ese lugar. Así que, como católicos nuestra misión es la de utilizar esta década que nos queda para evangelizar a todos los que podamos trayéndolos al seno de la iglesia católica, al seno del Cuerpo de Cristo y al seno del tercer milenio de historia católica”(Foundation, Julio-Agosto 1990 Énfasis añadido).

Unidad… pero, ¿A qué precio?

La “unidad” entre católicos y evangélicos no es ni será una unidad de partes iguales, sino mas bien, será un camino de una sola vía que solo conduzca a Roma tal como ya lo hemos visto en los reportes anteriores. No solo es una insensatez trabajar junto a los católicos romanos en la evangelización del mundo, sino que es completamente imposible debido a que los católicos romanos necesitan ellos mismos ser alcanzados con el mensaje de salvación. Pero desafortunadamente demasiados líderes y organizaciones evangélicas, se encuentran comprando tales mentiras.

T. A. McMahon ilustra esto al relatarnos cómo dos oficiales de Promise Keepers (Cumplidores de Promesas), reaccionaron cuando un cristiano evangélico se encontraba distribuyendo tratados e intentando alcanzar con el evangelio a los católicos:

“Pero lo que es aún más doloroso es ver la creciente aceptación del mito de que el catolicismo romano salva. Esta seria equivocación fue repetida recientemente por dos oficiales de PK (Cumplidores de Promesas) al líder de un ministerio que evangeliza a los católicos. Acercándose a su tienda provisional en donde se encontraba distribuyendo tratados con el mensaje de salvación a los católicos, esos representantes de PK comenzaron a reprenderlo por encontrarse ofendiendo a sus hermanos católicos. Eso no solo es absoluta ignorancia, sino que es un grave error que afecta el destino eterno de casi un billón de almas perdidas. Los evangélicos bien saben que no todos los que asisten a las Iglesias Evangélicas son realmente salvos, así que, ¿Por qué se nos impide evangelizar a los católicos?” (T. A. McMahon, El engaño hacia los evangélicos).

Lo que estamos presenciando en la actualidad y que está ocurriendo ante nuestros propios ojos, no es una muestra de “unidad” y de “amor cristiano”, sino mas bien, es una muestra de la más cruda y aberrante apostasía que los inspirados escritores del Nuevo Testamento dijeron que tendría lugar en los últimos días. Los populares y bien conocidos defensores del evangelio los cuales debieran de encontrarse en total oposición hacia ese descomunal engaño conocido como “ecumenismo”, lamentablemente se han quedado callados o en el peor de los casos, se encuentran ellos mismos promoviendo tal unidad. Tal es el caso de CRI y de su presidente Hank Hanegraaff (The Bible Answer Man) y de los ministerios Jack Van Impe, entre otros (En la segunda parte estaremos documentando lo que ellos han dicho y escrito al respecto). La verdadera oposición hacia esa falsa unidad no viene de “grandes y respetados” ministerios cuyos programas pueden ser vistos las 24 horas del día por televisión, como es el caso de Yiye Ávila y su cadena del milagro. La verdadera oposición viene de ministerios insignificantes que no temen hablar la verdad aunque están conscientes de que tal oposición no les dará popularidad ante el mundo sino todo lo contrario.

La amenaza más grande que tiene el catolicismo romano no viene de tales ministerios famosos cuyos tibios y mundanos programas son vistos en diferentes canales de televisión. Michael de Semlyen nos comenta lo siguiente al respecto:

“La amenaza más grande para el dominio de la iglesia católica romana y de las ambiciones del papado, muy probablemente viene del asombroso crecimiento del evangelio en Latinoamérica y África y de la comunidad hispana que reside en los Estados Unidos”(Michael de Semlyen, All Roads Leads To Rome? Pág. 69).

En la segunda parte de este artículo estaremos analizando mas de cerca quienes fueron los que prepararon el camino para tal apostasía. También estaremos contestando a la pregunta, ¿Ha cambiado Roma verdaderamente? Muchas personas contestan emocionadas: ¡Si, Roma realmente ha cambiado! Desafortunadamente la realidad es otra. También estaremos hablando de la firma de otro documento entre católicos y evangélicos en el año de 1997. Espero que a través de estos artículos el sincero buscador de la verdad pueda encontrar las respuestas a tantas falacias y mentiras infundadas del catolicismo romano para engañar a los incautos. También espero que a través de estos artículos, todos aquellos evangélicos que han regresado a ocupar una vez más las bancas de la iglesia católica romana, puedan con honestidad sopesar la evidencia bíblica e histórica y renuncien a tal apostasía que solo los conducirá a una eternidad sin Cristo y sin esperanza.

Acerca de Juan Alberto Florez

¡Proclamando la Palabra de DIOS a los Cuatro Vientos! Simplemente, nuestro propósito es llevar la Palabra de DIOS a los corazónes y mentes de las personas, utilizando los medios más eficientes a nuestro alcance. El internet es una herramienta efectiva para alcanzar a otros con el Evangelio y enseñarles sobre grandes verdades biblicas y desenmascarar la mentira y la apostasia, que esta llevando a muchos a la muerte espiritual. ¡¡JESUCRISTO ES EL CAMINO LA VERDAD Y LA VIDA!!

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