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¿Porque no interviene Dios, donde está Dios? de Wilhelm M. Busch.

¿Porque no interviene Dios, donde está Dios?  de Wilhelm M. Busch.

¡En el mundo suceden cosas terribles!

Caminaba yo por las calles de Essen, creo, en el año 1937, cuando un muchacho de dieciséis años viene a mi encuentro completamente shokeado. En el momento en que yo hube terminado mi trabajo con los jóvenes, le pregunté: ¿que te ha sucedido?. Él me respondió: “Me han arrastrado al hospital y me han esterilizado, porque mi madre es judía; cuando entre en la casa, mis padres habían desaparecido”. ya no los vi nunca mas ¡el padre fue arrestado, mientras que la madre fue llevada a un campamento de concentración en Auschwitz! Yo no podía hacer otra cosa por él, mas, que ayudarlo a huir a Holanda, desde allí huir para América. Nunca olvidaré la imagen de ese joven totalmente shokeado: ” me han arrastrado al hospital y me han esterilizado, porque mi madre es judía; ¡cuando volví a casa, mis padres habían desaparecido! “. De estos episodios se podrían contar por millones.

Ante estos episodios, espontáneamente surge la pregunta: “¿Y Dios? ¿”Dónde está Dios? ¿”No tiene nada que decir a esto? ¿”Porque Dios no interviene? “.

En la ciudad de Colonia una persona demente irrumpió en una escuela pública con un lanzallamas: ¡12 niños fueron quemados por el fuego!

Aquí también cabe la pregunta: “¿Y Dios? ¿”Porque Dios no interviene? “.

Pienso en una joven enferma de cáncer. Tiene sufrimientos atroces, lentamente se aleja para siempre de sus hijos. Quién se encuentre experimentando una situación semejante se preguntará: “¿Y Dios? ¿”Porque Dios no interviene? “.

¿Muchas personas, cuentan su propia historia, podrían a la conclusión de su historia preguntarse “Y Dios? ¿”Porque no interviene Dios, donde está Dios?.

De esta manera el hombre moderno es, a menudo, tentado a pensar, que en el cielo, no hay un Padre de amor, porque no encuentra respuestas a las preguntas,: “Dónde está Dios? ¿”Porque permite todos esto? ¿”Porque no hace algo para evitar todas las cosas terribles qué experimentamos hoy?. Se llega así al punto en que nace esta idea peligrosa: “¡Quizás Dios no exista! ¡Quizás el cielo está deshabitado! ¡Quizás el ateísmo sea la verdad! “.

Estimados amigos, a aquellos a quienes le llegan semejantes pensamientos deben serenarse, calmarse, porque si Dios de verdad no existiese, las cosas serían mas terrible aún: ¡los hombres serían como animales, abandonados a si mismos!

Nosotros seríamos todos como niños perdidos que no encuentran mas el camino de regreso a casa. ¿Si Dios no existiese? ¡Sería terrible!

Cuando alguien me declara: “¡Yo soy ateo! “, Yo lo respondo: “¡Usted no sabe lo que está diciendo! ¡Nada sabe sobre nosotros! Déjenos a nosotros mismos, Déjenos uno contra el otro. Para el hombre nada es más terrible que el mismo hombre, verdad? Un proverbio latino dice: “Homo homini lupus”, que significa: “¡Un hombre es un lobo para otro hombre” ¡ terrible!

No sé decir cuántas veces, como persona responsable de iglesia, he oído esta frase: “¿Como puede Dios permitir todo esto? ¿Porque Dios queda mudo?. Realmente a estas preguntas, las que me han sido hechas muy a menudo, me gustaría ahora, intentar contestarlas.

Antes, sin embargo, debo hacer una advertencia: ¡Yo no soy el secretario privado de Dios, Él no me ha confidenciado ni ha dictado sus planes! ¿Entiende? En sí misma esta pregunta no tiene mucho sentido, porque es imposible realmente entender a Dios. El Dios que yo puedo conocer sería más que nada mi superior. Solo así puedo hacerme una idea, pero al verdadero Dios, yo nunca podré comprenderlo completamente.

En la Biblia leemos: “Mis pensamientos no son vuestros pensamientos, ni mis caminos no son vuestros caminos.”

Esto es muy significativo.

Yo tengo algún conocimiento bíblico y, sobre esa base, me gustaría ahora contestar, a la pregunta,: “¿Porque Dios no interviene? “.

 

1. Modo equivocado de hacer la pregunta.

Me gustaría en primer lugar decir esto: ¿la pregunta “Porque Dios no interviene? ” está planteada de manera incorrecta. Se formula, como si nosotros estuviésemos en un tribunal: en el lugar del juez está la señora Rosa, o uno de nosotros y en el banco del acusado está Dios. Así que nosotros pronunciamos la imputación de esta manera: “¿Dios, como puedes permitir todos esto? ¿Porque no intervienes? “.

Con toda sinceridad quiero decirte: ¡No existe un Dios que nos permita sentarnos en el lugar del juez y El acepte ocupar el banco del acusado, no existe!

Me recuerdo de una escena curiosa en la que yo era el espectador, cuando todavía era un predicador joven. Tenía 27 años y simplemente había venido a Essen, cuando se desató una huelga grande de mineros que exaltaron mucho los ánimos. Un día, pasando delante de una plaza, vi a un hombre de pie sobre una caja, que hablaba animadamente a las personas que lo rodeaban, habló de niños que morían de hambre, de salarios injustos, de desempleo.

De repente me vieron, me reconocieron y masculló: “¡Ah, aquí está el sacerdote! ¡venga aquí! “. Generalmente acepto las invitaciones amistosas, por consiguiente fui hacia ese grupo de personas. Los hombres me hicieron pasar que para que pudiera llegar hasta el orador, alrededor de mí habrá habido un centenar de mineros. Yo me sentía un poco incomodo: ¡en la universidad no fui entrenado para enfrentar situaciones similares!

El orador se volvió a mí en estos términos: “¡Escuche, sacerdote! Si Dios existe, cosa de lo que no estoy seguro, pero que podría ser verdad, entonces desearía después de mi muerte, presentarme delante de él y decirle – y aquí alzó el tono de voz: “¿Porque has permitido que hombres muriesen de manera agónica en los campos de batalla? ¿Porque has permitido que los niños mueran de hambre, mientras otros malgastaban la comida que tienen en abundancia? ¿Porque has permitido que tantos hombres mueran por el cáncer? ¿Porque? ¿Porque? “. Me gustaría entonces decirle: “Dios, vete, aléjate de mi, vete!”.

De esta manera gritaba aquel hombre; entonces yo también me puse gritar: “¡tienes razón! ¡Fuera ese dios, fuera ese dios!”. De repente se tranquilizó, en su rostro se noto una expresión de sorpresa, mientras decía: “¡Un momento! Usted es una persona responsable de iglesia, usted no puede gritar: ¡Fuera este Dios! “.

Yo lo respondí: “escucha! ese dios, ante quien te presentas para pronunciar semejantes palabras, ese dios que permite ser convocado al punto de que usted sea el juez y él sea el acusado, ese dios sólo existe en su imaginación. A ese dios yo le puedo decir: ¡Fuera dios! ¡Fuera ese dios insípido, que los hombres de hoy se han construido, que pueden acusarlo, ignorar o para aprovecharlo según las necesidades del momento! ¡Tal dios no existe! Sin embargo, quiero decirle que hay otro Dios el verdadero.

Delante de Él comparecerá como el acusado y ni siquiera podrá abrir la boca, porque Él te preguntará: ¿Porque no me has respetado? ¿Porque no me has invocado? ¿Porque has vivido en la impureza? ¿Porque has mentido? ¿Porque has odiado? ¿Porque has reñido? ¡Porque has…? te hará estas preguntas y entonces no tendrás mas el coraje de hablarle! ¡No sabrás incluso responder a ninguna de estas preguntas! No hay ningún Dios a quien se le pueda decir: ¡Fuera de mí!

Otra cosa, me gustaría decirte, cuando escuches a hombres que culpan a Dios: “¿Cómo Dios puede permitir todo esto? ¿Porque Dios no interviene? “, para ellos: “¡Sólo un Dios mísero e imaginario se dejaría acusar por los hombres! ¡Hay un único Dios Santo que nos acusa a ambos!”.

¿Has obedecido a las leyes de Dios? ¿Qué crees? Dios toma sus leyes muy en serio: ¡nosotros somos los acusado, y no Dios!

Ésta es la primera cosa que, con toda sinceridad, tenía que decirte: la manera de hacer la pregunta está fundamentalmente equivocada.

 

¡2. El silencio de Dios es su juicio!

“¿Porque Dios guarda silencio? ¡” Si, es verdad, Dios a menudo guarda silencio, y su silencio es la más terrible condena para el hombre! Me convence de que el infierno existe, pero ciertamente no será como nosotros lo imaginamos, como almas asadas por el demonio u otras imágenes infantiles de este tipo.

¡Creo en cambio, que el infierno es la situación en que Dios no tiene mas nada que decirles a los hombres! ¡Puedes llamar, puedes orar, puedes gritar – mas no te contesta ya!

El escritor ruso Dostojewski ha dicho una vez: “El infierno es ese lugar en que Dios no nos toma más en consideración” – y en que estamos para siempre separado de Él, qué estamos verdaderamente abandonados de Dios. Sí, el silencio de Dios es la condena que Él nos inflige. Vea, éste realmente es el punto de inicio del infierno: ¡Dios no contesta!

Sobre esto, me gustaría todavía contarles una historia que se encuentra en la Biblia: Había dos ciudades, Sodoma y Gomorra, una ciudad muy progresista, con una civilización refinada. No se negaba a Dios (había también, probablemente, un par de sacerdotes), pero simplemente no se le tomaba en serio. En ocasión de matrimonio o de funerales, quizás se recordaba al Dios bueno, pero en general no se preocupaban mucho de El y todas sus leyes eran pisoteadas.

En Sodoma habitaba un hombre Pío, cuyo nombre era Lot, quien a menudo decía : ¡No “puede tratarse así a Dios! ¡No se engañen, Dios no permite que le tomen livianamente! ¡porque todo lo que el hombre sembrare eso también segará !. “Bah! “, decían las gentes, no digan sonseras! ¡Tu no eres sacerdote! Detente en decir estas cosas insensatas: “¡Qué lo que el hombre siembra eso recoge! “”.

Entonces un día, al alba, después de hacer salir a Lot, Dios hizo llover fuego y azufre sobre la ciudad. Como puede ser esto?, nosotros lo hemos visto durante la guerra atómica, pero Dios lo puede hacer sin necesidad de aviones. Puedo imaginar a los habitantes forzados a salir de sus camas gritando: “¡huyamos al sótano!” (al refugio) ellos corren al sótano, (al refugio) y lo encuentran rojo-caliente como un horno. Ellos no resisten. He aquí otro grito: “¡Tenemos que salir! “. Salen fuera del sótano,(el refugio), pero por todas partes el fuego y azufre. No saben que cosa hacer, no pueden salir, pero en el sótano, (en el refugio) se sofocan.

Entonces me he hecho otra imagen que no es tomada de las Escrituras. Un grupo de personas, entre ellas una muchacha, que hasta entonces había considerado a Dios como un hombre bueno y un señor anciano, experto conocedor de todas las cosas, que a su vez no tenía nada contra el Dios bueno, pero que le era completamente indiferente. Estos tipos de personas también estaban allí, juntos, en el sótano (en el refugio): los hombres honrados, las gente común, los ciudadanos buenos; pero todos tenían su oscuro secreto, como sucede también hoy con cada hombre.

En el sótano (en el refugio) se hace más caluroso. Les gustaría salir, pero no pueden porque el flagelo se muestra mas furioso. El terror los invade. De repente el anciano señor dice: Lot tenía razón: ¡Dios es verdaderamente viviente! “, y la muchacha dice: “Tenemos todavía una única esperanza: ¡tenemos que orar! ¿Quién quiere orar? “. ellos se dirigen entonces hacia el cielo con las manos alzadas – en aquella época se oraba de ese modo – esas manos que nunca lo habían hecho antes. Y he aquí que empieza este lamento: “¡Señor., ten piedad de nosotros! ¡Hemos pecado! ¡No te hemos oído! ¡Pero ahora se detuvo!

¡Tu siempre eres el Dios bueno, eres ciertamente misericordioso! ¡Señor., ten piedad de nosotros! “¡. Entonces el silencio! Se siente el crujir del fuego. Entonces los brazos se caen y las manos extendidas primero se cierran, y la pregunta “¿Dios, porque no contestas? “¡Todavía silencio! Solo se oye el ruido del fuego. ¡Ahora puedo orar o blasfemar, maldecir, Dios no contesta ya! Hay un límite al que un hombre o una ciudad o una persona no puede superar, un límite de indiferencia hacia el Dios viviente. ¡Desde ese punto en adelante, Dios no escucha y ya no contesta!

¿Entiende ahora que este silencio para con Sodoma, era la mas terrible condena de parte de Dios? ¡Dios no tenía nada mas que decirles! Por eso, cuando veo a un pueblo totalmente indiferente hacia la verdad de Dios, hacia sus leyes y su salvación, está lleno de horror. Quizás ellos ya viven esa experiencia: ¡pueden orar o maldecir, Dios no tiene mas nada que decir!

En la Biblia Dios dice: ¿Yo los he llamado “y ustedes no han respondido”. Porque tu oh hombre, no contestas, cuándo Dios te llama? Por consiguiente: ¡el silencio es la más terrible condena de Dios!

El tercer juicio es este.

 

3. Las grandes distancias impide ser oído.

¡Cuando se tiene la sensación de que Dios no contesta, puede ser porque estamos demasiado distante de Él!

Hace poco tiempo viene a mi un joven que me dijo: “Sr. Busch, Usted me pone un poco nervioso, siempre hablando de Dios. Si lo encuentro por la calle, empieza a hablarme de Dios. ¿Yo no siento a Dios, yo no veo a Dios. Cómo puede hablar de ese Dios? ¡Yo no siento nada! “. Entonces le respondí: “¿Conoce la historia del hijo pródigo? “¡. “Más o menos! ” respondió. “Entonces quiero contártela como Jesús mismos la contó.

Había un hombre rico que tenía dos hijos, uno de ellos era rebelde y en la casa no se encontró a gusto, ese ambiente no era apropiado para él. Un día se presentó ante su padre y le dijo: “¡Viejo, dame la parte de los bienes que me pertenecen, quiero partir e irme lejos! “. el padre le dio lo que le pertenecía y juntándolo todo partió. De él, esta escrito en la Biblia: “Disipó la herencia”.

Puedo imaginarlo, en las grandes ciudades, hay mil ocasiones para gastar el dinero. Simplemente cuando lo había gastado todo, sobrevino una gran hambre y la crisis de ocupación llegó. Él se encontró cada vez mas en la necesidad y terminó yendo a cuidar cerdos. Consideremos que en Israel los cerdos eran considerados animales impuros, para un israelita hacer ese trabajo era una de las cosas más repugnantes. No obstante, que el hambre era grande, el joven no podía siquiera comer de las algarrobas destinadas a los cerdos. Allí no podía mas oír la voz del padre, simplemente porque entre ellos había muchas distancia. El hijo perdido podía muy bien decir: “¡Yo no oigo la voz de mi padre”. es lógico que no la oyera!

Permita abrir un paréntesis e imaginarme simplemente la historia no como esta escrita en la Biblia. El joven que salió de la casa se sienta entre los cerdos y en mente acusa a su padre diciendo: “Como puede permitir que me encuentre en esta situación tan denigrante?! “Así me impresiona el mundo de hoy: ha abandonado a Dios cayendo cada vez en el mal, y ahora los lamentos: “¿Cómo permite Dios todos esto? ¿Porque Dios no interviene? “.

Naturalmente Jesús relata la parábola del hijo pródigo de otra manera: en cierto momento de vida del muchacho volvió en si y pensó: “¡Soy un necio! En la casa de mi padre hay abundancia de pan y yo aquí perezco de hambre. Me levantaré, e iré a mi padre y le diré: “¡Padre, he pecado”. Entonces se levantó y volvió a su casa!

El padre cuando lo vio aun desde lejos, corrió a su encuentro, entonces el hijo dijo: ¡Padre, he pecado! “. Como única respuesta del padre fue un gran abrazo y ordenó a los sirvientes: “¡Traigan el traje más bonito y hermoso y vestidlo, póngale el anillo en su dedo y calzado en sus pies!”.

¡Ahora el puede oír la voz de padre!

“¡Si tu no tienes éxito en oír la voz de Dios, quiere decir que estas demasiado lejos de Él! Tienes que arrepentirte, lo sabes bien!”, dije, a ese joven para terminar.

Los hombres pueden estar muy lejos de Dios. Era bien consciente de esto durante el tiempo cuando yo era subteniente durante la “Primera Guerra Mundial” y no tenía relación con Dios; sin embargo siempre pensé “¡Debo verdaderamente convertirme!”.

¡Nunca me he encontrado con un hombre que no haya pensado muy profundamente dentro de si mismo, “debo cambiar! “.La mujer virtuosa dice: “¡Yo estoy bien! “, pero si me detengo ha hablar con ella, me dice: “¡Sí, en realidad sé que debo cambiar! Hay muchas culpas en mi vida. ¡Mi corazón es impuro! “. Cada uno de nosotros debería arrepentirse. ¡Porque no lo hacemos? el Cambia! ¡Entonces si se oirá la voz del Padre!

Pasemos ahora a otro punto relacionado con la pregunta “¿Porque Dios no interviene? “.

 

4. ¡Debemos escuchar la última palabra de Dios!

Lo que deseo decir ahora es lo mas importante: si parece que Dios no contesta, tiene que escuchar su última Palabra! Quiero, en esta intención, citar una larga frase de la Biblia, escrita en la epístola a los Hebreos,: “Dios, después de muchas veces y de muchas maneras habló antiguamente a través de los padres y los profetas, en estos últimos días nos ha hablado a nosotros a través de su propio Hijo.”

¿Sabes quién es el Hijo de Dios? ¡Es Jesús!

Aquí es cuando entro nuevamente en mi tema preferido. Este Jesús es, como está definido en la Biblia, “La Palabra de Dios encarnada”: ” La Palabra ha sido hecho carne y habito por un período de tiempo entre nosotros”.

Intenta entender: cuando pronunciamos una palabra, esta corre inmediatamente lejos, como un viento. Dios ha hecho que su Palabra sea hecha carne en Jesús. ¡Jesús es la última Palabra de Dios!

Conoces la expresión “mi última palabra”? Supongamos que yo quisiera vender una vaca. ¿Cuánto es el valor? Yo no sé digamos EUR 350.00? Usted dice: “¡Por esta vaca yo le daría solo EUR 100.00, no más! “. es mi oferta: “Ante esto digo, no, quiero EUR 500.00 ! “. Usted me ofrece CHF 200.00 , entonces yo pido CHF 400.00. Seguimos tratando, hasta que yo declaro: “¡Mi última oferta es de , CHF 300.00 y es mi última palabra! “. Si yo soy un hombre de palabra, con esto la negociación esta concluida: ¡no hay mas nada que agregar!

¡Jesús es la última Palabra de Dios! Si no lo recibes, Dios no tiene mas nada que decir. ¿Entiendes? Cuando los hombres se quejan: “¡Dios no habla! ¿Porque Dios no contesta? Yo le respondo : “¡Dios no tiene mas nada que decir, si no quieres aceptar su última Palabra! ¡” Puedes recibir a Jesús! ¡Tienes que recibir a Jesús! ¡No hay mas nada que hacer !

A menudo encuentro a personas que me dicen: “También yo creo en el Dios bueno. ¿Pero Jesús? “. Escucha: ¡Jesús es la última Palabra de Dios hecho carne para nosotros! ¡Te explicaré mejor el significado de esta frase, hablándote de Jesús, cosa que hago siempre de buena gana!

Jesús está en medio de una muchedumbre, el está hablando. De repente, detrás de Él hay un movimiento extraño. Las personas empiezan a hablar y correr. Jesús interrumpe su discurso y pregunta : ¿Qué está pasando? “. algo terrible estaba sucediendo: un leproso había llegado. La lepra es una enfermedad que provoca la putrefacción progresiva de un cuerpo todavía en vida. Es horrible: la infección ataca y devora las orejas, la nariz, los labios. Esta enfermedad, es tan contagiosa, que incluso se transmite a través de la respiración. Por esta razón los leprosos tenían que vivir aislados, no podían estar cerca de otras personas.

¡Y justo en ese momento uno de estos leprosos aparece entre la muchedumbre! Ha oído hablar de Jesús, y ha sido movilizado por un gran deseo de verlo. Por eso ha venido La gente comienza a gritarle: “¡Vete de aquí!”. La gente le tiran piedras, pero el no se deja desanimar. Me parece casi verlo, se abre paso por en medio de la muchedumbre asustada y se adelanta hasta llegar a Jesús. Justo delante de Él, se desploma, cae de rodilla y, llorando, le muestra toda su miseria: “¡Mi vida esta destruida, perdida! Jesús, si quieres, puedes sanarme. ¡Ayúdeme! “.

¡Vea, la personalidad humana desfigurada tiene que entrar en contacto con el Salvador el hijo de Dios! Así debe ser: ¡nuestra miseria debe ser puesta delante de Jesús! Yo deseo de todo corazón que te quites toda lo que esta pegado a ti, la superficialidad de la “religiosidad” y te presentes ante Él con todas tus miserias.

Volvemos ahora al leproso que implora a Jesús: “¡Si quieres, puedes sanarme! “. Á este punto, pasa una cosa que yo sostengo es muy maravilloso. Podría pensar que Jesús retrocede un paso ante la figura de ese ser humano tan increíblemente trastocada y dice: “Esta bien. ¡Levántate! ¡Se sano! “. Él sin embargo no se comporta esta manera. Jesús se acerca al leproso y poniendo la mano sobre esa cabeza enferma. Las personas exclaman espantadas: “¡No se tiene que tener contacto con un leproso! “. La Biblia nos dice: “Y Jesús lo tocó. ”

¡Nada es demasiado impuro para el Salvador! ¡Ninguna miseria es incurable para Él! ¡Él pone Su mano! Si yo fuera un pintor, me gustaría realmente pintar esto: La mano de Jesús en la cara desencajada de ese leproso. ¡Éste es Jesús el milagro de todos los tiempos! Y si hay aquí ahora alguien que ha sido abandonado y alejado de todos, Jesús pone Su mano sobre ti y dice: “¡Yo te he redimido, yo quiero que seas mío! “. Si hay alguien más que está atormentado porque se siente un gran pecador, Jesús pone Su mano sobre él y dice: ¡Se sano! “.

¡En Jesús todo el amor de Dios nos alcanza, penetrando en nuestra miserias, en nuestro pecado, en nuestra inmundicia, en nuestra enfermedad! ¡Jesús es la Palabra de Dios encarnada! Aun así todavía la gente se pregunta: “¿Porque Dios no interviene? “¿.No ha hablado Dios quizás ya bastante, claramente y poderosamente? ¿Todo esto no es quizás la expresión de Dios?

Este Jesús fue clavado en una cruz, levantada entre una muchedumbre amenazante que fue contenida por los guardias romanos.

¡Ven, unámonos a esa muchedumbre, vayamos nosotros también a la cruz! ¡Miremos al hombre del Golgota! ¡Ese rostro lleno de herida y de dolor aquel hombre despreciado en cuya cabeza fue puesto una señal de burla, una corona de espinas! Miralo! Pregúntale: “¿Porque estas allí suspendido? “. Él le responderá: “Porque tu estás en deuda con Dios eres culpable ante Dios. Esa culpa tendrías que pagarla en el infierno, o bien ocupar este lugar sobre la cruz. ¡Alguien tiene que pagar! Yo quiero hacer esto por ti. ¡Sólo ten fe! “.

Estimados amigos, cuando yo, en mi juventud, comprendí que Jesús es el cordero sacrificado que quita los pecados del mundo – también los míos, porque Jesús cancela mi culpa, y pagua el rescate para poder ser reconciliado con Dios – entonces puse mi corazón bajo la cruz y dije: “¿En quién otro podré confiar o Rey que mueres en la cruz? Yo ofrezco aquí mi vida, todos mi corazón reboza”.

Jesús, luego fue puesto en un sepulcro, cerrado por una piedra grande. Algunos soldados romanos son puesto de guardia. Al alba del tercer día una luz fuerte, tan poderosa que provoca el desvanecimiento de los guardias. ¡Como última acción, la resurrección de Jesús en la gloria, poder y autoridad!

No estoy contando una fábula, digo estas cosas porque sé que Jesús ha resucitado de los muertos. ¡Este Jesús que murió por ti, ahora vive! ¡No hay nadie por quien Jesús no muriera! ¡Él vive y te llama proponiéndote la última Palabra de Dios! ¡Aceptarlo es decisivo para su vida!

“¿Porque Dios no contesta? “. Sin embargo Dios contesta, estimados amigos, Su Palabra se llama “Jesús” y esto significa: ¡amor, perdón, misericordia, gracia inmerecida!

En mi vida yo he pasado momentos terribles en las cárceles Nazis y en la guerra. Yo recuerdo uno de esos momentos particularmente angustiante. Yo tuve que sofocar un grito de horror cuando, durante la guerra, me llevaron a un patio. Alrededor de mí se encontraban alrededor de 80 cadáveres. Yo ya había visto imágenes de una atrocidad similar en los campos de batalla durante la Primera Guerra Mundial, pero esto era más horrendo. Aquí los muertos no eran soldados, pero si ancianos, mujeres y niños; bebés en cuyos cuerpecitos llevaban las señales de una larga guerra. ¡Los bebés! ¿Qu tenian que ver con esa guerra tonta? Mientras estaba allí, en el medio de todos esos cuerpos sin vida, sólo en ese patio, sólo en ese silencio de muerte, de repente grité desde mi corazón: “¿Dios dónde estas? ¿Porque usted no haces nada? “. Entonces recordé aquel verso bíblico: “Dios ha amado tanto al mundo que ha dado a Su Unigénito Hijo.”

Dios mismo me debe haber inspirado ese verso justo en el momento de desesperación. Entonces de golpe apareció delante de mí la cruz del Golgota en la que Dios mismo ha permitido morir a Su Hijo por nosotros.

Yo no entiendo a Dios. Yo no entiendo porque Dios permite todas estas cosas; pero hay una señal, un monumento, un faro de amor, y es la cruz de Jesús.

“¿Él qué no ha escatimado a su propio hijo, mas lo ha dado por todos nosotros, como no nos dará también Él toda las demás cosas? “, así dice el apóstol Pablo.

Y así, junto a la cruz de Jesús es donde se encuentras paz con Dios, ya no tengo mas preguntas por hacer. Cuando mis hijos eran pequeños, no siempre entendían lo que yo hacia, pero confiaban: ¡”papá hará todo bien!”. Cuando bajo la cruz de Jesús encuentro paz con Dios y llego a ser su hijo, puedo confiar mi Padre Celestial: Él hace todo bien.

Yo ya no tengo mas preguntas que hacer. ¡Todo esta en aceptar y en recibir a Jesús la última Palabra de Dios!

Si Dios ha dado explicación acerca de la muerte de Jesús, entonces hay también una razón para tantos eventos inexplicables. Quizás yo no los conozco, pero soy consolado por el hecho de que Dios sabe todas las razones. Él en Su Soberanía siempre actúa con justicia anticipando a veces un juicio o una salvación definitiva.

¡Dios sabe! Nosotros somos quien en la oscuridad de nuestra rebelión nos encontramos en nuestras contradicciones, mientras intentamos descargar nuestras responsabilidades en Dios que no conocemos.

 

5. El silencio de Dios puede ser una llamada.

Ved, se puede discutir durante horas sobre el porque Dios permite esto o aquello, pero la pregunta se vuelve importante solo cuando nos afecta personalmente. Encuentro que en todo las dificultades de mi vida siempre he hecho referencia a la cruz de Jesús.

Recientemente una joven me dijo desesperada: “¡No puedo continuar viviendo!”. No sé en qué situación te está encontrando, pero respecto a los problemas de tu vida quiero decirte que : es inútil preguntarse ¿”Porque? ¿Porque? ¿Porque? “, mas bien debemos preguntarnos: “¿Cuál es la razón? “. Á. esta intención me gustaría contarles una última historia.

Cuando yo estaba predicando en un distrito de mineros, hace algunas décadas me encontré en algunas situaciones muy difíciles. Un día supe que un minero tuvo un accidente en la mina. Una piedra le había golpeado en la columna vertebral quedando paralizado sin esperanza de mejoría.

¡Terrible! Lo fui a visitar, pero aquella visita fue la más horrible que yo haya vivido alguna vez. El cuarto estaba lleno de mineros y el hombre paralizado estaba sentado en una silla de ruedas. Simplemente había entrado, y levantó un lamento: “Tu cuervo feo, quédate fuera! ¿Dónde estaba tu Dios, cuándo la piedra me cayo sobre la espalda? ¿Porque Dios no interviene en estos casos? “. las palabrotas vinieron entonces. Era como estar en el infierno. No tuve nada para decir y me fui.

Entre los mineros de mi distrito, tenía un par de amigos a quienes les conté de mi visita en ocasión de nuestra reunión periódica. Una semana después, mientras estaba para iniciar la reunión acostumbrada, la puerta se abrió ruidosamente, introduciendo en el cuarto la silla de ruedas con aquel minero paralizado. Los amigos del mineros lo habían simplemente ido a buscar y lo condujeron a nuestra reunión, sin hacerle muchas preguntas.

Él tomó lugar justo delante de mí. Yo empecé a hablar del verso: “Dios ha amado tanto al mundo” no significa que todo irá bien, pero “que ha dado a su Hijo”. Hablé de Jesús, la última Palabra de Dios que nosotros tenemos que escuchar, después continué con el verso,: “¡… para que quienquiera que crea en él no muera”. El hombre escuchaba, por primera vez hablar Jesús! Imprevistamente recibió la claridad. Cuatro meses después pertenecía al Señor Jesús.

Es increíble como todo cambió en él. Su departamento cambió en su aspecto, todo estaba muy ordenado. Allí, dónde primero se oyeron las palabrotas, ahora solo se oían las canciones a Jesús. Los viejos amigos lo abandonaron pero en su lugar otros vinieron. Sobre la mesa se puso una Biblia. La esposa y los hijos comenzaron a vivir.

Nos hicimos buenos amigos y, sólo antes de su muerte, lo fui a visitar por última vez. Fue una visita inolvidable.

¿”Amigo”, le pregunté, “como andas? “. “Oh! “, me dijo, “desde que mi vida pertenece a Jesús, desde cuando obtuve el perdón de mis pecados, desde cuando soy un hijo de Dios, en mi casa… ” – quedó un momento pensativo, luego continuó: “¿todos los días son como víspera de Navidad”. es una bonita expresión esta, de parte de un minero, verdad? Entonces dijo algo de que nunca olvidaré.

Empezó de esta manera: “Busch!, estoy a punto de morir, lo siento. pasaré así por la puerta y me presentaré delante de Dios. Me es completamente claro, que la muerte no es un final. Y cuando, en el mas allá, compareceré delante del trono de Dios, quiero caer de rodilla a Sus pies y agradecerle por haberme roto la columna vertebral.”

Lo interrumpí perplejo: que dices? El me responde “se lo que estoy diciendo, si esto no hubiera sucedido, si Dios me hubiese dejado andar en mi pecado yo sería candidato al infierno, a una entera perdición. En su inmenso amor, Dios ha debido golpearme muy fuerte al punto de quebrarme la columna vertebral para poder encontrar a su Hijo, Jesús. A través de Jesús he llegado a ser un feliz hijo de Dios, por esa razón deseo agradecerle!

Pronuncio luego una frase que me ha quedado impresa de manera indeleble, “Es mejor pertenecer a Jesús y ser un hijo de Dios paralítico, que ir al infierno con las piernas funcionando. Me acerque y le dije: “Mi querido amigo, ves Dios te ha enviado una prueba terrible, en un comienzo decías con ira: ¿Dónde está Dios? ¿Porque no interviene? Ahora en vez has comprendido por cual razón Dios te he enviado esto: te ha querido conducir a Jesús para que Él te pudiese llevar con Él.

Veamos, no tendremos que preguntarnos tanto ¿Por qué? Sino cual es la razón. Cual es el propósito. Deseo decirte: yo creo que todas las circunstancias de la vida nos llevan a Dio a través de Jesús.

Acerca de Juan Alberto Florez

¡Proclamando la Palabra de DIOS a los Cuatro Vientos! Simplemente, nuestro propósito es llevar la Palabra de DIOS a los corazónes y mentes de las personas, utilizando los medios más eficientes a nuestro alcance. El internet es una herramienta efectiva para alcanzar a otros con el Evangelio y enseñarles sobre grandes verdades biblicas y desenmascarar la mentira y la apostasia, que esta llevando a muchos a la muerte espiritual. ¡¡JESUCRISTO ES EL CAMINO LA VERDAD Y LA VIDA!!

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